Capítulo 34 Es un niño muy valiente

Enrico y Sarahí iban en la limusina hacia la recepción cuando por fin pudieron hablar.

—Eres tan guapa, Sarahí. Aún no puedo creer que ahora seas mía—. Sus últimas palabras se ahogaron en los labios de ella. Se sentía el hombre mas afortunado del mundo.

—Créelo, Enrico. Soy toda tuya—. Ella se est...

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