Capítulo 32 32

—Espera —me susurra Janet.

Avanza primero por el pasillo y apoya la espalda contra la pared, asomándose apenas para comprobar que nadie venga. La luz tenue del internado convierte el corredor en un túnel amarillento y silencioso.

—No hay moros en la costa.

Mi corazón late tan fuerte que temo que ...

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