Capítulo 7 7
El interior estaba repleto de personas.
—Hola —me saludan un par de chicas que reconozco de la escuela.
—Hola —les respondo sin detenerme, mirando alrededor en busca de Jasper, pero al parecer desapareció.
—¡Pero miren quién tenemos aquí! —habla fuertemente Josh, captando la atención de algunos—. ¡Si no es nada menos que la princesa del baile!
—Hola —me detengo frente a él con una sonrisa—. Bastante gente esta noche.
—Sabes que siempre viene mucha —dice, con un traje de baño y un vaso en la mano—. Ya sabes dónde está todo en esta casa, diviértete.
Josh se aleja, y veo a Jasper acercarse desde la distancia.
—Volví, y traje esto —saca de atrás de su espalda dos vasos—. Uno es para ti y el otro para mí.
—Gracias —le digo mientras tomo el vaso y doy un pequeño sorbo.
—¡Oh vamos! —exclama mirándome—. ¿Con quién me encuentro hoy? ¿Con la Vi aburrida o la Vi que se emborrachó una vez frente a su padre?
Niego con la cabeza y bebo todo el contenido de un solo trago; cierro los ojos por lo amargo.
—¡Esa es mi campeona! —me abraza—. Vamos por otros.
Juntos caminamos hacia la barra, y Jasper ordena un par de tragos.
—Brindemos… —levantamos los vasos—. Porque aunque pase lo peor, siempre estaremos uno para el otro.
Chocamos los vasos y bebemos de golpe.
—Vi —aparece Cassie con Topper—. Veo que se nos adelantaron.
—Hola chicos —les sonrío, entregándoles un vaso—. Vamos, no tengan miedo.
Ellos se lo beben de un sorbo.
—Divirtámonos —me quito el vestido y lo dejo en el suelo—. Vamos, Cassie.
Ella me sonríe y se quita el vestido, quedando en traje de baño al igual que yo.
—Si tú lo dices —Jasper se quita la camiseta y me toma de la mano. Caminamos hacia la piscina, pero antes de llegar me toma en brazos y salta al agua.
Rápidamente salgo a la superficie y veo a todos celebrando alrededor.
—Eso fue fantástico —dice Jasper, pasando una mano por su cabello mojado.
—¿Dónde están Cassie y Topper? —pregunto mirando alrededor.
—Oh, carajo —ríe Jasper—. Ya sé dónde está Topper.
Él señala hacia el techo, miro y lo veo allá arriba. Todos gritan su nombre para que salte.
—Ahora es Cassie —habla Jasper, señalando hacia otro punto—. Todos gritan su nombre también.
—¡Hola chicos! —nos saluda ella, yo solo sonrío.
—¡Salten! —gritan todos, incluyendo a mí—. Salimos de la piscina para darles espacio.
Topper la toma en brazos y se arrojan juntos, saliendo a flote enseguida.
—¿Pueden creer a estos chicos? —le pregunta Topper a todos—. ¡La gente más loca de Masonborough!
—Estás completamente loco —ayudo a Cassie a salir del agua.
—Voy a buscar unos tragos —digo a Jasper, él asiente sin prestarme demasiada atención.
Entro a la casa y me dirijo a la barra, pero alguien me detiene.
—Qué tal, hermosa —Rafe me sonríe, parece que acaba de llegar.
—Hola —le sonrío, y él acerca su cuerpo al mío con el brazo.
—Vamos, Rafe —nos interrumpe Kelce, y Rafe me suelta. Toma asiento entre varias personas.
Introduce la mano en su bolsillo y saca unas bolsas con un contenido blanco. Diablos.
—¿Qué es eso? —pregunto, esperando que no sea lo que creo.
—Es coca —responde Kelce por él—. ¿Te apetece?
Rafe me mira un instante y luego vuelve a mirarme.
—¿Qué diablos, Rafe? ¿Ahora eres traficante? —digo molesta. La coca y yo no nos llevamos bien.
—Vamos, Vi, relájate —me habla mientras se pone de pie y trata de sujetar mi brazo.
—¿Que me relaje? —pregunto, alejando mi brazo con fuerza—. ¿En serio? ¿No sabes lo que te hace eso?
Todos observan la escena.
—Oye… —ríe nervioso—. Hablemos un poco. Ya regreso, chicos.
Nos alejamos hacia un lugar más apartado para poder hablar.
—Te estás jodiendo la vida —lo miro a los ojos—. ¿Crees que solo pienso que traficas? Puedo notarlo, también la consumes.
—Pero no pasa nada —trata de tocar mi rostro, pero me aparto.
—Sí pasa algo —le respondo—. Lo siento, pero esto no puede seguir. No puedo estar con un maldito drogadicto traficante. No quiero hundirme contigo en ese mundo.
Me doy vuelta y camino hacia la salida, pero él me sujeta fuertemente del brazo.
—Te amo, Vi, lo juro —me mira a los ojos, siento su presión en mi muñeca.
—Rafe, suéltame —le digo, pero parece no escucharme.
—¡¿Tú crees que esto es fácil para mí?! —grita, asustándome—. ¡Déjame decirte que eres una completa zorra!
—¡Me estás lastimando! —grito, me duele—. ¡Estás loco! ¡Aléjate de mí!
Me libero y corro hacia afuera. Solo quiero salir de ese lugar. Entro al auto de Jasper, busco las llaves con torpeza, las encuentro y enciendo el auto.
Conduzco hacia el otro lado de la isla, un lugar donde se ve todo el mar. Saco una botella del alcohol que Jasper siempre esconde y me apoyo en el capó mientras bebo.
—No puede ser —escucho detrás de mí—. ¿Princesa del baile? ¿Por qué no estás en tu lado kook?
—No estoy para tus juegos, JJ —digo mientras miro el mar y doy otro trago.
—¿Qué pasa? —pregunta a mi lado—. ¿Tu papá no te compró lo que querías? ¿Se acabó tu crédito?
—¡Jódete, JJ! —lo miro furiosa—. Crees conocerme, ¡pero no conoces ni una pizca de mi vida! ¿Te crees el único con problemas? Claro que no.
Dejo la botella vacía en el suelo.
—Ahora, si me permites, me voy a casa —camino hacia el auto, sintiendo el efecto del alcohol.
—Creo que no lo has notado, pero no estás en condiciones —habla, mientras intento cerrar la puerta, pero él la sostiene—. Haré mi buena acción del día, no puedo dejar que te vayas sola.
—No quiero tu ayuda —le digo, pero me empuja hacia el asiento del copiloto—. Eres un idiota.
—Lo que digas, kook —enciende el motor y conduce sin decir hacia dónde.
—Yo nunca he hecho algo malo —digo mientras lo observo conducir, mis ojos quieren cerrarse—. No soy como Topper y los demás.
—Ajá —dice, y siento que el auto se detiene.
—¿Dónde estamos? —pregunto, mirando a mi alrededor sin reconocer el lugar.
—Creo que necesitas dormir —se baja del auto y se acerca a mi puerta.
Intento salir, pero me cuesta.
—Vamos —siento cómo me toma en brazos y me lleva al interior de la casa—. Eres bastante afortunada, no hago esto con todas.
