Capítulo 34 34. El motel.

Despierto con esa sensación cálida que me recorre el cuerpo desde la noche anterior, como si mis labios aún conservaran el sabor mezclado de Damián y Luca, y mientras intento convencer a mi respiración de que vuelva a un ritmo razonable, el teléfono vibra a mi lado con la intensidad de quien no pide...

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