Capítulo 40 40. Un pacto indecente.

No sé en qué momento dejo de pensar, porque apenas entro al loft, la manera en que Luca me mira—con esa mezcla de hambre, desafío y un tipo de ternura que nunca admitiría en voz alta—me atraviesa como una corriente eléctrica que me hace olvidar por un instante lo que Mikhail acaba de confesarme, aun...

Inicia sesión y continúa leyendo