Capítulo 42 42. Un cliente peligroso más.

Llego al bufete todavía con la sensación tibia de haber dormido entre dos cuerpos que me reclaman como si fuera un territorio privado, y aunque debería estar agotada, camino por el pasillo con una seguridad que casi roza la insolencia, como si mis piernas recordaran mejor que yo todo lo que hicieron...

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