Capítulo 50 50. Entre dos deliciosas bocas.

Entro al departamento sin anunciarme porque ya no necesito hacerlo, porque ellos dos siempre me sienten antes de verme, como si mi deseo dejara un rastro que saben seguir con una precisión que debería asustarme, pero que solo consigue encenderme más; y apenas cierro la puerta pienso que quizá deberí...

Inicia sesión y continúa leyendo