Capítulo 61 61. No tengo idea.

No necesito ver el mensaje para sentir cómo se me eriza la piel; basta con la expresión que se dibuja en el rostro de Damián mientras sostiene su teléfono y aprieta la mandíbula como si contuviera un impulso primitivo, uno que ya he aprendido a reconocer y que, aunque debería asustarme, me enciende ...

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