Capítulo 67 67. La decisión del sensual depredador.

No sé qué hora es cuando abro los ojos, pero el cuerpo todavía me arde, como si cada centímetro de piel recordara exactamente dónde me tocó, dónde me mordió, dónde me reclamó. Mikhail duerme a mi lado, de costado, con esa boca que parece una amenaza incluso cuando está relajada. Su respiración es pr...

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