Capítulo 77 77. Un amanecer que no sabe lo que viene.

El amanecer llega como una caricia tibia que se cuela entre las cortinas del camarote, y cuando abro los ojos siento ese pequeño temblor en mi pecho, esa mezcla deliciosa de anticipación y peligro que me humedece los labios antes siquiera de mojarme la boca con vino o provocación. Sé exactamente lo ...

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