Capítulo 80 80. Mis dos amores y mi oscuro deseo.

El auto todavía ni siquiera se detiene del todo cuando Damián abre la puerta y me toma del brazo como si necesitara asegurarse de que no soy una ilusión, y yo no sé si reírme, suspirar o simplemente rendirme a ese impulso suyo de pegarme contra su pecho, porque apenas siento su olor —ese aroma mascu...

Inicia sesión y continúa leyendo