Capítulo 37

Más tarde esa noche, bajo el tenue resplandor de las velas encendidas en las paredes del pasillo, me encontré una vez más frente a la puerta de Noir, con el corazón latiendo con fuerza en mi pecho. Respiré hondo, percibiendo el aroma de la cera de las velas en el ambiente. Con una mezcla de anticipa...

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