Capítulo 64

En un instante, su mano se cerró alrededor de mi muñeca, su agarre inquebrantable.

—¿Quieres jugar a este juego? —susurró, sus ojos brillando con la emoción de la caza—. Muy bien.

Su otra mano se deslizó hasta el borde de mi camisón, levantándolo para exponer mi muslo. Podía sentir el calor de su ...

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