Pinceladas del destino

Ella se quedó paralizada.

El hombre con el que había chocado era alto, con el cabello oscuro y desordenado que enmarcaba un rostro que podría haber sido sacado de un lienzo—una mandíbula cincelada, una ligera barba y unos ojos tan intensos, tan claros, que parecían atravesarla. No parecía enojado n...

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