Té, cuentos y ternura

Zara se encontró riendo con las historias de Mimi, cautivada por el encanto de sus palabras. Hablaba de días tranquilos en el jardín, de los pájaros que venían a visitarla cada mañana, de los pequeños momentos sagrados que llenaban su vida. No había grandiosidad aquí—no se hablaba de poder o influen...

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