Un encuentro casual

—Hola... Zara—se oyó la inconfundible voz, fácil y confiada.

Zara se detuvo. A unos pocos metros estaba Leonardo—alto, con el cabello castaño y desordenado y ese encanto natural que siempre dejaba una impresión. Su mano descansaba ligeramente sobre su hombro; casual, pero familiar.

—Leonardo—lo sa...

Inicia sesión y continúa leyendo