El lenguaje del alma

La voz de Taro se suavizó, como si no solo hablara con Zara, sino directamente a su alma.

—Cierra los ojos, Zara. Déjame guiarte.

Dudosa pero intrigada, Zara obedeció, hundiéndose más en los cojines de su asiento, su cuerpo relajándose lentamente. Sintió cómo el peso del mundo se levantaba de sus ...

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