Indómito y libre

La lluvia se había reducido a una suave llovizna para cuando Taro se apartó, con su frente descansando suavemente contra la de Zara. Su respiración era ahora constante, como si la tormenta dentro de él se hubiera calmado al igual que la que los rodeaba. Sus dedos se demoraron en los de ella un momen...

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