Capítulo 49 El error y la confrontación

El trayecto de regreso a casa con los niños fue un borrón. Conducía con las manos tan apretadas al volante que los nudillos me habían quedado completamente blancos. Cada vez que miraba por el retrovisor, esperaba ver el coche negro pisándome los talones. El trozo de papel quemaba dentro del bolsillo...

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