Capítulo 102

—Oh Dios— jadeé, sentándome en el suelo.

Jac se agachó a mi lado, sus manos recorriendo mis hombros y brazos. —¿Estás herida?

—No lo creo— respondí temblorosamente. —¿Qué diablos fue eso?

—No tengo idea, pero definitivamente no fue mi hermano. ¿Estás segura de que estás bien?

—Estoy bien, solo u...

Inicia sesión y continúa leyendo