VEINTICUATRO: DORMIR CON EL ENEMIGO

KIMBERLY

Regresamos al dormitorio de Liam después de cenar y él se dejó caer en su cama. Me quedé al pie de la cama mirándolo mientras gemía. No esperaba que me dejara la cama, pero sí que me diera una manta para dormir en el sofá. Se giró y me miró.

—No esperarás que te deje mi cama, ¿verdad? —di...

Inicia sesión y continúa leyendo