VEINTISIETE: PREPARÁNDOSE PARA LA FIESTA

  Los ojos de Iris se abrieron de par en par cuando me vio entrar al bar con mi maletín. Me hizo señas para que me acercara y me sentara. Me dejé caer en el asiento que me había dado y suspiré con frustración.

  —¿Qué pasó? ¿No dijiste que venías de casa?

  —¿Puedo pedir algo fuerte? —...
Inicia sesión y continúa leyendo