VEINTIOCHO: EN LA FIESTA

KIMBERLY

Cuando Madame Delica terminó conmigo, no podía reconocerme y sentía como si me hubieran untado mantequilla en la cara y necesitara lavármela. No estaba acostumbrada a usar maquillaje, no era lo mío. Pero, me veía totalmente diferente. Liam me había conseguido un vestido corto sin mangas de...

Inicia sesión y continúa leyendo