No puedes morir, Soo-Yun

—No —susurró su papá. El cuerpo de Soo-Yun yacía frente a él sin vida—. Soo-Yun, no puedes morir.

Dijo mientras su mirada se encontraba con la de su hija, quien le sonreía brillantemente, lista para irse con él.

—¿No me amas, papá? —preguntó con ojos llorosos mientras lo miraba fijamente al alma.

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