Capítulo 2.3 Déjalo en manos de Lucian # Grimm

—Lo siento mucho. Es solo que no... nunca... Dios mío, él se va a divertir con esto. —Finalmente, baja las manos y mira al techo, mordiéndose el labio inferior en una oración por paciencia. O posiblemente para ser tragada por el suelo de la vergüenza que siente—. ¿Puedes... quiero decir... puedes si...

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