Capítulo 36

Al abrir los ojos, me di cuenta de que estaba en la cama, completamente atado: manos, piernas… ¡hasta la boca! RISA, ¿cómo se atrevió a hacerme esto? Va a tener que rendirme cuentas. Me revolví con fuerza hasta que logré soltarme.

Fui directo a la sala y me encontré con mis guardaespaldas y subor...

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