Loba obediente

Gwen

Caminé de regreso al territorio de la Manada de Pelaje Dorado como si nada hubiera pasado, mis pasos ligeros, mi expresión cuidadosamente compuesta. Nadie necesitaba saber dónde había estado, nadie necesitaba saber lo que acababa de hacer. Si sospechaban algo, solo verían la imagen de una ...

Inicia sesión y continúa leyendo