La prueba de sangre y fuerza

Rey Felipe

Caminé de vuelta al salón de la academia con Shane a mi lado, sus pasos firmes pero sus ojos aún agudos con la cautela de un lobo obligado a un terreno desconocido. La sala olía a sudor, tensión y el tenue aroma a hierro de la sangre. Mi presencia silenció el murmullo. Cada chico se ...

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