Capítulo dieciséis

El aire dentro de la habitación de Mirabella se sentía pesado.

Su mano, aún sosteniendo una pequeña pose, temblaba ligeramente mientras sus ojos abiertos de par en par se posaban en él.

Él estaba sentado allí en la oscuridad como si fuera el dueño del lugar. Sus largas piernas estiradas perezosamen...

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