Capítulo veinte

Las píldoras sonaron suavemente en su palma, pequeñas cápsulas blancas que brillaban bajo la tenue luz de la habitación. Ella giró la cabeza débilmente cuando él las acercó a su boca, sus labios temblando en protesta. Sus muñecas seguían atadas con metal frío, las cadenas tirando con cada pequeño mo...

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