Capítulo cuarenta y cuatro

Eran alrededor de las 4:30 de la tarde cuando Hunter vino a recogerla.

Mirabella estaba acurrucada en el sofá de la sala, medio interesada en un programa cualquiera que parpadeaba en la televisión. El sonido de un coche afuera llamó su atención. Se levantó de donde estaba sentada, con la curiosidad...

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