Capítulo cincuenta y uno

El día transcurrió con pequeñas tareas. Mirabella atendió a algunos clientes—una vecina que compró una pulsera de plata, un turista que quería un amuleto local, una joven que buscaba un regalo de cumpleaños para su madre. Mirabella envolvía cada compra con esmero. Sonreía y hablaba con una suave pac...

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