Capítulo cincuenta y dos

—Entonces… —dijo Aria en cuanto Mirabella entró en la sala.

Mirabella se detuvo en la puerta de la habitación de Rena, parpadeando hacia su amiga, con la confusión claramente reflejada en su rostro— ¿Qué… entonces…? —preguntó, frunciendo el ceño.

Aria cruzó los brazos, entrecerrando un poco los oj...

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