Capítulo cincuenta y cuatro

El silencio de la habitación era pesado, roto solo por el suave ritmo de su respiración. Ella yacía allí, completamente inconsciente de su presencia.

Mientras Hunter se encontraba al borde, mirando hacia su forma dormida, una oleada de emociones lo invadió. Supo, sin ninguna duda, en ese mismo inst...

Inicia sesión y continúa leyendo