Capítulo sesenta y tres

Cuando Mirabella terminó de tomar su baño, el agua tibia alivió parte de la tensión en sus hombros, pero su mente se negaba a descansar. Se envolvió en una toalla, mirando su reflejo en el espejo durante un largo momento. Sus mejillas aún tenían un leve rubor y no tenía nada que ver con el calor del...

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