Capítulo sesenta y ocho

La siguiente semana llegó lentamente, pero de manera normal y para Mirabella, trajo su rutina cómoda habitual que le hacía sentir que las cosas finalmente comenzaban a encajar de nuevo o como si nunca hubieran cambiado realmente. Sus mañanas eran tranquilas — se despertaba antes del amanecer, prepar...

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