Capítulo setenta y siete

Su dedo recorrió su coño y luego presionó su pulgar en su clítoris. Esto la hizo estremecerse en la cama.

—¿Te gusta? —preguntó con voz seductora y ella asintió.

—Dilo.

—Me gusta —suspiró.

—¿Y quieres que te coma el coño? ¿Quieres que te muerda y deje mis marcas en este cuerpo? —preguntó de nuevo...

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