Capítulo ochenta y uno

Mirabella frunció el ceño y lo miró. —¿Le dijiste que no sabías que ella era suya?

Hunter vaciló. Quería decirle la verdad... que incluso si lo hubiera sabido, en ese entonces, tal vez no le hubiera importado y aún así lo habría hecho. Pero la forma en que ella lo miraba ahora, con esos ojos celoso...

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