Capítulo noventa y dos

—Jefe… —decía Zino.

—¿Dónde demonios estabas cuando esto pasó? ¡Se suponía que debías ser su sombra mientras yo no estaba! —fue lo primero que preguntó Hunter, enfadado, en el momento en que Zino se le acercó al bajar del jet.

Su voz era aguda… lo suficientemente aguda como para cortar metal.

Zin...

Inicia sesión y continúa leyendo