Capítulo 36 Una curiosidad insaciable

Olivia arqueó el cuerpo y un grito escapó de sus labios. El aire abandonó sus pulmones y tardó un segundo en recordar cómo respirar.

Nero apenas le concedió unos segundos para recuperar el aliento antes de retirarse y volver a empujar las caderas hacia delante.

—Nero… —gimió.

—Te sientes demasiado b...

Inicia sesión y continúa leyendo