Capítulo 37 Una advertencia

Nero despertó con una sensación de pereza. Le habría gustado seguir durmiendo, algo que lo tomó por sorpresa. Aunque no era precisamente un madrugador, tampoco solía quedarse en la cama hasta tarde.

Estiró la mano en busca de Olivia, pero, al no encontrarla, abrió los ojos. Frunció el ceño al compro...

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