Capítulo 41 Una pregunta incómoda

Nero bajó del automóvil y rodeó el vehículo a toda prisa para ayudar a Rosella. Su guardaespaldas le abrió la puerta, y él se inclinó para levantarla en brazos.

—No es que no aprecie el gesto, pero preferiría caminar por mi cuenta —dijo Rosella con una sonrisa—. Necesito practicar con las muletas, y...

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