Capítulo 58 Un cambio

Olivia se aferró a los hombros de Nero mientras él la embestía con fuerza. Los gemidos escapaban de su boca sin que pudiera hacer nada por contenerlos.

—Nero, más… más… —jadeó.

Y, aunque él ya se movía con fuerza y rapidez, de alguna manera encontró la forma de darle lo que le pedía.

—Demonios —gruñ...

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