Florece

GINGER

—¿No? —repitió Lincoln, su mirada amplia y abierta recorriéndome con un lento y deliberado movimiento de sus ojos entornados—. No sabía que estaba preguntando.

Mis manos se cerraron tan fuertemente que mis uñas comenzaron a clavarse en mis palmas y me moví para alejarme de él, pero la ja...

Inicia sesión y continúa leyendo