Buenas o malas noticias

LINCOLN

—¡No era seguro para ella aquí! —gruñó Rafael en mi dirección—. Y de acuerdo con la Ley de la Manada, sigue siendo mi pupila hasta que lleve la marca de su pareja; y como no vi ninguna marca en su piel cuando nos encontramos, me la voy a llevar a casa.

Todo mi cuerpo se sacudió hacia a...

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