Una cosita pequeña y tonta

GINGER

Seguí fulminando con la mirada a Lincoln, sopesando si clavarle un tenedor en la muñeca era algo de lo que podría salirme con la mía. Aunque, pensándolo bien, Lincoln no tenía precisamente extremidades promedio: frágiles, endebles, de las que se rompen. Así que me imaginé que atravesarlo...

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