No me dejaré engañar

Mi entrada repentina en la habitación y la pregunta directa que hice parecieron dejar a Rachel en estado de shock. Pasó casi un minuto entero sin que dijera una palabra en respuesta, así que decidí presionarla más.

—¿Y entonces? ¿Qué tienes que decir? —pregunté firmemente.

Rachel estaba pálida y p...

Inicia sesión y continúa leyendo