Irrazonable

Enrico

Fijé mi mirada en la mujer que ahora ocupaba la cama, su expresión aún mostraba un claro desagrado. Su cuerpo descansaba contra el cabecero acolchado, con los brazos firmemente cruzados frente a su pecho. Sus labios llenos permanecían sellados, enfatizando su desacuerdo. Al menos había d...

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