El sabor de la victoria

Kael

La tarde después de que Rachel visitara mi oficina, me encontré nuevamente en su desagradable presencia, ya que debía cumplir con la primera parte de nuestro acuerdo y no había motivo para posponer el encuentro entre ella y mi madre.

—Piensas que eres muy lista, Rachel —comenté, mirándola...

Inicia sesión y continúa leyendo