Capítulo 128

La oscuridad del sótano me aplastaba como una manta sofocante. El aire estaba húmedo, las paredes cubiertas de parches de moho, y el leve sonido de las ratas corriendo por el suelo me ponía la piel de gallina. Tenía la garganta seca, el estómago rugiendo en protesta. Pero era mi espíritu el que se s...

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